viernes, 31 de agosto de 2007

Ilusiones

Mónica y yo abrimos una cuenta en un banco. La típica cuenta compartida donde una parejita deposita dinero, pero también ilusiones (reconozco que ver en la primera página de la libreta nuestros nombres juntos, por primera vez, me hizo ilusión).
A pesar de todo, la cancelamos hace unos días por unas comisión de mantenimiento muy desproporcionadas (no teníamos ni una tarjeta). Como dice un amigo: ¿Comisión de mantenimiento? ¿La lavan? ¿La pintan?… en fin, no voy a descubrir nada nuevo sobre los bancos, ni diré que este sea peor que el resto.
El caso es que cuando te diriges a cancelar la cuenta, vas con la predisposición a que algo no te guste de la entidad (o de la sucursal) para salir diciendo “Si ya hecho bien desvinculándome de este banco” y no tardé mucho tiempo en encontrar un motivo. Mientras esperaba mi turno observaba unos carteles, de esos que suelen tener los bancos: “Le regalamos una vajilla de 300 piezas por ingresar x dinero” “Sorteamos entre nuestros clientes un viaje a la perla del Adriático”… y de pronto vi un cartel que decía: “Dale un Crédito Cero a tus ilusiones” ¿¿A mis ilusiones??
A veces, en publicidad, llevar una slogan al campo de la ambigüedad (y en un sector tan susceptible como éste todavía más) puede ser peligroso. El producto que venden es un crédito sin gastos ni comisiones (crédito cero) pero en una primera lectura parece otra cosa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues ni de coña lo lleves al Banco SAbadell, que ahí sí que las ilusiones acaban volviéndose amarguras....je, je!!!!

Carlos

Fus dijo...

Yo sé de un amigo que utilizó una sucursal de una conocida Caja de Ahorros como botiquín... aunque le pusieron unas tiritas de forma no muy ortodoxa...